miércoles, 26 de octubre de 2011

PROLACTINA ELEVADA EN MUJERES


La prolactina es una sustancia producida por la hipófisis: sus funciones normales y sus alteraciones son ligeramente diferentes en cada sexo. La actividad de la prolactina está relacionada con muchas otras hormonas (estrógenos, progestágenos, hormona del crecimiento...) pero lo cierto es que aún no se conocen todas sus propiedades. En la mujer, la función más típica de la prolactina es su aumento durante el embarazo para favorecer la producción de leche materna después del parto. El aumento de los niveles de prolactina en una mujer no embarazada, como en su caso, puede ser debido a trastornos en el hipotálamo, la propia hipófisis o el tiroides. Ello provoca alteraciones menstruales (irregularidades, menor cantidad de regla o incluso ausencia de regla), que puede verse acompañada de la presencia de secreción láctea en el pecho. Otros trastornos que pueden estar presentes son los sofocos, la sequedad vaginal, relaciones sexuales dolorosas o la osteoporosis.
También algunos medicamentos (ciertos tranquilizantes, antiulcerosos o incluso algunos medicamentos contra las náuseas) pueden dar lugar a un aumento de la prolactina, en cuyo caso el tratamiento podría consistir bien en la reducción de la dosis de los medicamentos causantes de dicha elevación, bien en su sustitución por otros similares pero con una menor capacidad de aumentar la prolactina.
Si la elevación de la prolactina es debida a trastornos en el hipotálamo, la hipófisis o el tiroides, el tratamiento (quirúrgico o medicamentoso, según los casos) de estas alteraciones puede normalizar los niveles de prolactina.
Existen algunos medicamentos, como los utilizados para provocar la retirada de la leche al interrumpir la lactancia materna, que consiguen, por sí mismos, reducir los niveles de prolactina (bromocripitina, lisurida).
Otra solución, si no existen causas médicas o sociales que lo impidan, sería quedarse embarazada.