jueves, 27 de octubre de 2011

¿CÓMO DEBEN TOMARSE LOS ANTIBIÓTICOS?

Únicamente deben tomarse si ha sido recetado por el médico. La falta de cumplimiento por parte del paciente  y la automedicación con antibióticos son  prácticas muy extendidas en nuestro país, ambas igualmente erróneas. La mala utilización de los antibióticos ha conducido a la aparición de resistencias bacterianas, efectos secundarios adversos, alteración de la ecología microbiana, incremento de las consultas y hospitalizaciones, dejando un saldo nada despreciable de costes sanitarios.
En muchos casos existe la creencia de que la fiebre, sin otra manifestación clínica, debe tratarse con antibióticos. Estos medicamentos no deben utilizarse en la práctica como antipiréticos (para bajar la fiebre), salvo en el caso de pacientes inmunodeprimidos. Cuando el médico le recete un antibiótico es necesario esperar un mínimo de 3 días, una vez iniciado el tratamiento, para observar una mejoría, manteniendo siempre la pauta del tratamiento correctamente. En caso contrario, si  no responde a la terapia antibiótica después de tres días de tratamiento, puede pensarse que el antibiótico recetado no es el más adecuado para esa infección o que la enfermedad no sea de origen bacteriano: acuda de nuevo al médico si es así.
Tome siempre el medicamento a intervalos regulares, tanto de día como de noche, independientemente de la mejora o la remisión de los síntomas.
: En el caso del olvido de alguna toma se aconseja:
que se efectúe lo antes posible si se trata de una sola dosis diaria o si ha transcurrido menos de 2 horas de olvido;
que se dejen transcurrir 5 o 6 horas entre la dosis omitida y la siguiente si el medicamento debe tomarse dos veces al día, doblando la dosis;
que se dejen transcurrir de 2 a 4 horas entre la dosis omitida y la siguiente, si el medicamento debe tomarse 3 o más veces al día, doblando la dosis.
A continuación deberá volverse a la pauta de dosificación regular establecida.
            Sepa que la aparición de una ligera diarrea puede ser normal y se controla bebiendo agua , así como una dieta blanda y astringente. También pueden aparecer otros efectos secundarios, generalmente leves, como náuseas, vómitos o llagas en la boca. Su persistencia debe ser consultada al médico sin que, de momento, se deba interrumpir el tratamiento. En el caso de que aparezca sensación de mareo, dificultad para respirar o una erupción cutánea, debe suspenderse inmediatamente el tratamiento y acudir a un servicio de urgencias.