miércoles, 31 de agosto de 2011

PÁRPADOS: HIGIENE Y BLEFARITIS CRÓNICA

La blefaritis consiste en una inflamación crónica de los párpados. Se debe a que algunas de las sustancias segregadas por el ojo o por el propio párpado se depositan sobre la superficie del mismo dando lugar a una serie de síntomas irritativos (picor ocular, lagrimeo, dolor, “pinchazos”, sensación de tener arena en el ojo, pesadez o cansancio ocular, enrojecimiento ocular o, incluso, visión borrosa)
Esta enfermedad que afecta a los bordes de sus párpados, efectivamente, no tiene cura, si entendemos por curación la desaparición total del proceso. Otra cosa distinta es el control de la enfermedad.
La base del tratamiento, a largo plazo, es la higiene palpebral o limpieza de los párpados. Ocasionalmente pueden emplearse gotas oculares (colirios) o pomadas (de uso oftálmico). El éxito del tratamiento depende en gran parte de que se realice una limpieza adecuada y constante de los párpados, por lo que resulta de gran importancia no abandonar el tratamiento higiénico preventivo.
TRATAMIENTO
1)      Suspender tratamientos previos para el ojo rojo

2)      CALOR SECO
Calentar una gasa estéril con una plancha hasta una temperatura soportable para el ojo y aplicarla sobre los párpados con los ojos cerrados. Presionar ligeramente la gasa sobre el párpado superior e inferior con los dedos durante 5-10 minutos. A continuación realizar suavemente con la yema de los dedos un masaje circular sobre los párpados. Este procedimiento facilita la salida de la grasa de las glándulas palpebrales. Realizar esta maniobra 1 0 2 veces a la semana. Utilice siempre una gasa distinta para cada ojo.
3)      LIMPIEZA DE LOS PÁRPADOS
Es la maniobra más importante del tratamiento. Se debe realizar con productos específicos (ver http://www.amifarmacia,com/). Se trata de frotar el borde del párpado superior e inferior y las pestañas con movimientos horizontales durante varias veces. Para ello debe emplearse una gasa estéril impregnada con el producto de limpieza recomendado. Después de cada limpieza, aclarar con abundante agua y secar sin frotar. Se recomienda realizar esta limpieza palpebral mañana y noche. Tanto si emplea gasas estériles como toallitas específicas, use una distinta para cada ojo.
Si sigue las instrucciones del tratamiento correctamente, puede verse libre de síntomas molestos durante la mayor parte del año y de complicaciones que puedan afectar a su visión.