lunes, 6 de junio de 2011

HONGOS EN LOS PIES, ¿DÓNDE LO HE PILLADO?


   Los hongos pueden “rebelarse” y causar la infección de muchas formas. En primer lugar los propios dermatofitos que habitan en nuestro pie pueden crecer de forma desmesurada si les facilitamos sus condiciones de desarrollo. De nuevo el calor, la humedad y el roce pueden ser los desencadenantes.
            No obstante, lo más frecuente es que se transmitan de persona a persona bien de forma directa o indirecta. Las esporas, que es la forma de reproducción de los hongos, son muy resistentes y pueden permanecer durante meses o años en las duchas, piscinas, vestuarios, toallas...
            El contagio se produce casi siempre en lugares en que coinciden muchas personas y llevan los pies descalzos:
  • Suelos de piscinas, duchas, saunas, hoteles, gimnasios...
  • Alfombras y moquetas
  • Ropas comunes: toallas, calcetines, calzado, cepillos...
  • Centros de trabajo, colegios, cuarteles...
El problema radica en que muchas de las personas que son portadores de una tiña contagiosa lo desconocen. En este sentido, se calcula que el 20% de los casos no sabe que puede transmitir la enfermedad a otros y, por tanto, no toma las medidas preventivas para evitar que la infección se propague a otras personas.