martes, 5 de abril de 2011

Semana Mundial de la Alergia

Alergias: un problema creciente
Joan R. Lladós

La Organización Mundial de la Alergia (WAO, por sus siglas en inglés) y las sociedades que la integran, como la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), ha designado la semana del 4 al 10 de abril como la Semana Mundial de la Alergia.
Ello se debe a que la prevalencia de las enfermedades alérgicas a nivel mundial no cesa de aumentar: los expertos estiman que entre el 30% y el 40% de la población mundial está afectada por una o más enfermedades alérgicas. En España, una de cada cuatro personas padece algún tipo de trastorno alérgico.
 Las enfermedades alérgicas: un problema de salud pública”. Éste es el lema con el que los alergólogos de todo el mundo quieren llamar la atención sobre estas patologías que afectan en la actualidad a una gran parte de la población. Las previsiones actuales afirman que, en los próximos 10-15 años, aumentará significativamente el número de personas afectadas por algún tipo de alergia, con el consiguiente impacto sobre la salud pública y los recursos sanitarios disponibles.
Medio ambiente y alergias
Mientras desde algunas instancias se pretende minimizar, o incluso negar, la existencia del cambio climático, los alergólogos de todo el mundo advierten que los problemas alérgicos se incrementarán a medida que la contaminación atmosférica y la temperatura ambiental aumenten debido a los cambios ambientales y climáticos. Ello afecta a los recuentos de pólenes, el número de insectos y la prevalencia de hongos asociados a las enfermedades alérgicas. A las consecuencias del cambio climático y la contaminación atmosférica se le suma el notable incremento de enfermedades alérgicas en la población infantil y juvenil.
Hasta el momento, los intentos para combatir las enfermedades alérgicas son a menudo muy variables y dispersos a nivel mundial, ya que no todos los países cuentan con la infraestructura necesaria para atender a la creciente población alérgica ni con suficiente dotación de especialistas en Alergología para atender este problema. Como siempre, los países pobres, sin una infraestructura sanitaria y sin especialistas, son los que lo van a pasar peor. La falta de servicios de alergia conduce a una disminución de la calidad de vida, al aumento de la morbilidad y mortalidad, y a un costo considerable para los pacientes con enfermedades alérgicas.
Aquellos alérgicos que viven en condiciones de pobreza se ven seriamente afectados cuando la enfermedad alérgica les impide trabajar, y más aún cuando el alto coste de los medicamentos los hacen inaccesibles.