miércoles, 13 de abril de 2011

Embarazo y Trastornos Hipertensivos

 


            Los trastornos hipertensivos pueden presentarse como una hipertensión crónica (si aparece antes de las 20 semanas de gestación) o como una hipertensión inducida por el embarazo (si aparece después de las 20 semanas de gestación, durante el parto y/o en las 48 horas posteriores al mismo). Pueden aparecer síntomas adicionales a la elevación de la presión diastólica (>90 mm Hg) como dolor de cabeza, visión borrosa, convulsiones y pérdida de conciencia, aunque estos síntomas pueden no ser debidos a la hipertensión.

La presencia de proteinuria en una hipertensión inducida supone, en realidad, una situación de preeclampsia, siempre y cuando se descarten otras causas de proteinuria como una infección urinaria, una anemia grave o una insuficiencia cardíaca. En la práctica muchos casos de hipertensión inducida evolucionan hacia diversas formas de Preeclampsia que, a su vez, puede convertirse con relativa facilidad en una verdadera eclampsia, lo que supone un aumento del riesgo de complicaciones. Sin embargo, también es cierto que muchas mujeres con eclampsia pueden tener una presión arterial normal.
La aparición de convulsiones se considerará eclampsia hasta que no se demuestre lo contrario. Las convulsiones pueden producirse con independencia de la gravedad de la hipertensión y son difíciles de predecir. Son tónico-clónicas, parecidas a las convulsiones epilépticas, y pueden ir seguidas de un coma de minutos u horas. Si se reproducen las crisis con rapidez la situación puede complicarse de forma grave.