jueves, 28 de abril de 2011

DEFENDERSE DEL SOL



Los mecanismos de defensa que el cuerpo humano despliega ante las agresiones del sol van desde la formación de melanina (bronceado) y la secreción de sudor, hasta el aumento del grosor de la piel, que impide de forma más eficaz la penetración de los rayos del sol. Sin embargo, cada vez son más las personas que sufren las consecuencias nocivas del sol debido a la falta de protección ante las exposiciones solares. Hay que tener en cuenta siempre que el bronceado es también un signo de daño y que repercute en el envejecimiento prematuro de la dermis.

Los casos de personas cuya piel es sensible a los rayos solares han pasado de una media del 29% al 60% de la población en la última década. Los síntomas que presenta este tipo de piel son enrojecimiento, tirantez, e irritación y cada vez más se producen alergias. Es esencial consultar a los profesionales sanitarios a la hora de adquirir los protectores solares más adecuados para cada tipo de piel.

También hay que tener en cuenta que hay medicamentos e incluso patologías que producen en la piel una reacción de fotosensibilidad por la exposición solar. Tampoco podemos olvidar que algunos productos cosméticos, perfumes o lociones contienen alcohol, que pueden producir manchas o irritación en la piel tras su exposición al sol.