miércoles, 13 de abril de 2011

Anemias que pueden complicar el embarazo

La futura embarazada deberá tener en cuenta que durante la gestación se producirá un incremento de un 40-55% del volumen sanguíneo, mientras que el volumen celular sólo aumentará un 18%. Ésta hemodilución comportará la aparición de una anemia que se pondrá de manifiesto con unos valores de hemograma disminuidos. Los valores que pueden considerarse fisiológicos en la mujer gestante son los siguientes:
-          Hematíes, 3,5 – 5 x 106/ml
-          Hemoglobina, 11 – 15 g/dl
-          Hematocrito, 33 – 44%
-          V.C.M, 80 – 97.
Aunque la anemia del embarazo pueda considerarse fisiológica, no debe menospreciarse su importancia y, mucho menos, soslayar su tratamiento, ya que las consecuencias pueden ser importantes. Cabe destacar las siguientes:
-          Incremento de la mortalidad perinatal
-          Incremento de los índices de prematuridad
-          Crecimiento intrauterino retardado
-          Preeclampsia
-          Desprendimiento prematuro de placenta.
Tanto en las anemias ferropénicas (déficit de hierro), que constituyen el grupo mayoritario, como en las anemias megalobásticas (déficit de ácido fólico y/o vitamina B12, se tratará de minimizar sus causas, comunes en muchos casos:
-          bajo contenido en hierro de la dieta
-          depósitos de hierro disminuidos
-          incremento de los requerimientos (en el caso del ácido fólico los requerimientos diarios llegan a multiplicarse por 12 o más)
-          malnutrición.