domingo, 9 de enero de 2011

EL AGUA, UN BIEN ESCASO

EL AGUA EN CIFRAS.- Si bien el 80% de la superficie nuestro planeta está formada por agua, tan solo un 2,4%, es potable y el 80% se halla en forma de hielo. El agua que podemos utilizar representa solamente el 0,08% del total.

EL AGUA EN EL MUNDO.- En un siglo la población se multiplicado por 5, pasando de 1.200 millones de habitantes a más de 6.000 millones. La cantidad agua existente es la misma, pero su utilización varía mucho:1.200 millones de seres humanos carecen de su suministro, 3.000 millones se abastecen de aguas contaminadas y cerca de 4 millones de niños mueren anualmente por falta de agua o por estar contaminada.

EL AGUA EN ESPAÑA.- El regadío utiliza el 80% del agua que consumimos; abastecimiento a núcleos urbanos, el 14% del consumo; industria, el 6%. España es un país seco y sin embargo somos el tercero a nivel mundial en consumo de agua.


AGUA SOBREEXPLOTADA.- La explotación del agua subterránea en las áreas costeras por parte de la agricultura y por el turismo intensivo, ha provocado que en todo el arco mediterráneo, así como en Baleares y Canarias, los acuíferos estén salinizados.

AGUA CONTAMINADA.- Los recursos de agua dulce se ven reducidos por la contaminación. Se sabe que un litro de aguas residuales contamina 8 litros de agua dulce. En España unos 25.000 Km de cauce de nuestros ríos, es decir, en un 33% de los cursos fluviales, se ha detectado contaminación severa.


CONCLUSIÓN.- Para poder seguir disfrutando del agua y de los ecosistemas asociados a ella (ríos, lagos, humedales, etc.) es necesario un cambio de la mentalidad economicista actual hacia una gestión sostenible.
Una buena gestión del agua debe plantearse nuevas actuaciones que cuiden la calidad de la misma, basadas en la restricción del consumo, la eficacia del uso, la prevención de la contaminación y la protección de nuestros ríos. Los argumentos entre cuencas excedentarias y deficitarias, o que el agua se pierde en el mar, son planteamientos obsoletos.El agua de un río no se pierde en el mar ya que el aporte de sedimentos que se han ido incorporando a su curso es imprescindible para que el mantenimiento de la vida en las desembocaduras de los ríos. Sin esos aportes el ecosistema del litoral se ve afectado seriamente, las playas no se regeneran de manera natural, y la pesca disminuye.